19 COSAS QUE ME PRODUCEN ENVIDIA

 

La envidia, es una emoción que muy pocos aceptan sentirla, la mayoría aseguran que han trascendido tan baja emoción y que hasta se alegran de la prosperidad de los demás, porque es que aceptar que la sentimos deja en evidencia nuestra desventaja en relación con la persona envidiada es por eso que la envidia es un tinieblo de esos que se cargan sigilosamente en el oscurantismo de nuestra personalidad, una emoción tan satanizada como la mayoría a las que le hemos atribuido una connotación negativa, lo curioso del tema es que la envidia está directamente relacionada con los celos, y siendo estos avalados por la sociedad como un mecanismo de protección del ser amado  pues concluimos que aquellos que declaran no ser envidiosos pero si celosos están cayendo en una terrible contradicción.

Esta semana se hablaba del tema en un foro de Facebook y ante el derroche de personas tan evolucionadas en este tema tuve que preguntarme muy seriamente si la envidia forma parte de mi vida, me di cuenta que cuando decimos que no sentimos envidia en realidad estamos hablando de que no quisiéramos sentirla, porque una cosa es que nuestra gran amiga de toda la vida estrene un apartamento de lujo en Manhattan regalado por el hombre que la ama y que nosotros “queramos” desearle que le regale todo el edificio y otra que  sintamos ese gusanito interior que nos pica y que además nos habla y nos dice “¿Y por qué a mí no me pasan esas cosas si yo soy más bonita, inteligente, lista, brillante e interesante que ella?” La verdad es que quisiéramos que ese gusanito fuera mudo, de hecho solemos callarlo y dejarlo haciendo pataletas con su consabido hueco en nuestro interior, sólo que ignoramos que ese gusanito se puede quedar callado  temporalmente, pero en cualquier momento hablará de manera irónica y fuera de contexto sobre el tema, bien sea ridiculizando a la amiga o especulando sobre lo poco feliz que es a pesar de tener todo lo que tiene con el amor de un hombre incluido.

La envidia es fácil de detectar porque busca válvulas de escape insospechadas, sus mejores amigas son la ironía y el sarcasmo, si uno se sorprende hablando irónicamente de los logros de otra persona esa es una señal inequívoca de que hay envidia, es por eso que a pesar de que todos quisiéramos no sentirla, esa emoción es tan natural como lo son las demás de connotación negativa socialmente, porque es parte de la comparación que es el referente que nos empuja a superarnos, por eso diría que es hasta necesaria, lo importante no es si la sentimos o no, sino la sinceridad que tengamos con nosotros mismos respecto a su presencia para saber qué hacer con ella y como canalizarla.

Haciendo un acto de conciencia me he tomado la libertad de hacer una lista de las cosas que más envidia me producen:

Las mujeres delgadas que comen 3000 calorías al día, no hacen ejercicio y lucen como sacadas de una revista de modas

Las mujeres que disfrutan del sexo anal

Las mujeres que declaran sentir orgasmos con la misma intensidad de recién casadas y con el mismo hombre después de 40 años de matrimonio.

Los matrimonios felices que sienten el aguijón del enamoramiento como la primera vez después de 50 años de matrimonio

El desparpajo de algunos hombres que a pesar de tener enormes panzas y hasta tener sobrepeso gozan de una seguridad en sí mismos impresionante para conquistar mujeres bellas.

Las mujeres que están casadas por amor con hombres espantosamente feos, viejos, poco interesantes y con fortunas.

Los hombres con poder económico que deciden estar solos.

Las personas que se declaran inmunes a la envidia.

Las personas que no le temen a la muerte.

Las personas que viven en simplicidad.

Las mujeres mantenidas.

Las amas de casa con más de cinco hijos.

Las mujeres fieles.

Las modelos de pasarela.

Las acróbatas de circo.

Las patinadoras artísticas.

Las actrices famosas que no consumen drogas, que no sufren depresión y que llevan casadas más de 20 años con el mismo tipo que también es actor famoso.

El Dalai Lama.

Las menopáusicas ninfómanas.

seguramente que deben haber muchas más cosas que me despiertan envidia, pero digamos que estas son las más populares y lo son porque tienen un ingrediente de éxito que desconozco y que quisiera obtener para aplicarlo a mi vida personal, en conclusión estas personas tienen algo que yo no tengo y que quisiera para mí, después de todo de eso se trata la envidia reconocida, porque la no aceptada, la silenciosa que obra por su propia cuenta, se rige no por querer lo que el otro tiene, sino por querer que el otro no tenga nada.

 

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